5/10/2011

La Teoría Psicoanalítica del Desarrollo Adolescente (Anna Freud).

La teoría freudiana del desarrollo psicosexual plantea la evolución de la personalidad desde el nacimiento hasta la adolescencia, a través de la muy conocida sucesión de etapas: oral, anal, fálica, de latencia y genital (a partir de los 12 años)
En la adolescencia nos adentramos en la etapa genital en la que los impulsos sexuales requieren satisfacción urgente. Los conflictos edípicos resurgen y se resuelve definitivamente con la elección de objeto sexual. Es común observar a adolescentes "enamorados" de personas adultas en claro desplazamiento del amor al padre o la madre. La tarea primordial del adolescente, será el logro de la primacía genital y la consumación definitiva del proceso de la búsqueda no incestuosa del objeto sexual.
Investigó sobre el período de la niñez y pubescencia teniendo en cuenta las relaciones de las tres instancias del aparato psíquico, el yo ó principio de realidad, el ello ó instinto y el superyó o conciencia moral.
Para Ana Freud el desarrollo de las funciones sexuales tiene una influencia psicológica directa en la personalidad y provoca un desequilibrio psíquico, produciendo en los adolescentes conflictos internos.
Durante el proceso del desarrollo del Superyó, en la etapa de la latencia, el niño asimila los valores y la moral de las personas importantes con las cuales se ha identificado, como por ejemplo su padre. De modo que el miedo al mundo externo se convierte en ansiedad interior producida por el Superyó o conciencia y sentimientos de culpa cada vez que su comportamiento no está de acuerdo a su sentido del bien y del mal.
Por lo tanto, esta ansiedad es la consecuencia de la identificación del sistema de valores morales de los padres y otras personas significativas de autoridad y de la incorporación de esta estructura.
El desequilibrio que producen los cambios de la adolescencia, incrementan las tendencias agresivas, la inclinación por el desorden, la suciedad y el exhibicionismo.
Ana Freud sostiene que en el comienzo de la pubertad aparece un segundo Complejo de Edipo que provoca el mismo miedo a la castración en los varones y envidia del pene en las mujeres, que en el primero.
En este período los impulsos edípicos se pueden llegar a fantasear y la ansiedad del súper yo acciona los mecanismos de defensa del yo que son la represión, la negación y el desplazamiento, que vuelven los impulsos libidinales contra si mismo, provocando temores, ansiedad y síntomas neuróticos.
Esta condición conduce a comportamientos que van de las gratificaciones sexuales pre genitales perversas y el comportamiento agresivo y hasta criminal, en el caso de triunfar el ello, a los rasgos de ascetismo e intelectualización y la acentuación de síntomas neuróticos e inhibiciones cuando el éxito es del yo.
El ascetismo es debido a la desconfianza del adolescente contra los deseos instintivos que trasciende la sexualidad y llega a la comida, el sueño y la vestimenta. Así como el aumento de intereses intelectuales y la preferencia por intereses abstractos en lugar de concretos.
Ana Freud supone que un equilibrio armonioso entre el ello, el yo y el superyó es posible y lo demuestran la mayoría de los adolescentes normales.
De manera que los factores que influyen en los conflictos de la adolescencia son: las fuerzas de los impulsos instintivos que están determinados por procesos orgánicos; la capacidad del yo para superar esas fuerzas o ceder ante ellas, dependiendo esta disyuntiva del carácter y del Superyó; y la eficacia de los mecanismos de defensa del yo.

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